¿En qué consiste una buena traducción?

Muchas personas hablan de buenas y malas traducciones en ingles y la verdad es que este es un asunto bastante complejo y subjetivo. Algunos académicos han dedicado sus vidas profesionales a encontrar maneras de establecer los elementos que conforman una buena traducción, como por ejemplo la obra de Julianne House. Otras personas hacen comentarios sin fundamentos sobre una ‘mala’ traducción, cuando a menudo los errores radican en el texto original.

En este sentido, me voy a arriesgar subrayando algunos elementos importantes que personalmente considero que contribuyen a la elaboración de una ‘buena traducción’:
Buenas habilidades de escritura en tu idioma materno

A pesar de que muchas personas creen que la habilidad más importante que hay que tener para traducir es el conocimiento de una lengua extranjera, yo sostengo que ser un buen escritor en tu propio idioma es algo igual de importante. Tener los mejores conocimientos en el idioma de partida no significa nada si no tienes la habilidad de escribir y argumentar adecuadamente en tu idioma materno.

Después de todo, en la mayoría de los casos el objetivo es hacer que la traducción se lea como un documento original, de manera que hay que tener las habilidades para lograr esto.

Esto significa que hay que ser capaz de imitar el estilo de escritura utilizado en el sector específico en el que estés trabajando. Por ejemplo, si eres traductor literario debes estar familiarizado con el lenguaje literario. Si eres traductor académico, debes tener un buen estilo de escritura académica. Si estás traduciendo un material publicitario, tu estilo de escritura debe poder vender el producto en tu propio idioma. En muchas ocasiones, en particular a la hora de manejar textos comerciales, un buen traductor hará que la traducción se lea mucho mejor que el original. En conclusión, para ser un buen traductor, también debes ser un buen escritor.
Buen entendimiento de la terminología

Independientemente de la calidad de tus habilidades en la lengua extranjera a nivel conversacional, la traducción tiende a llevarte a áreas especializadas que pondrán a prueba tus conocimientos de la terminología. Por ejemplo, puedes resultar traduciendo para una compañía productora de tractores, como fue el caso de mi primera experiencia como intérprete, y tendrás que demostrar conocimientos de la terminología de ese sector. Si no lo haces adecuadamente, la traducción carecerá de autoridad y podría incluso confundir al lector.

Es claro que ningún cliente puede esperar que el traductor domine por completo la terminología especializada en todos los sectores del conocimiento. Sin embargo, el cliente sí esperará que uno investigue la terminología luego de aceptar el proyecto para asegurarse de estar utilizando las equivalencias más comúnmente utilizadas. Personalmente pienso que las herramientas en línea son fundamentales a la hora de investigar terminología. Linguee es un recurso particularmente útil, como también lo son los foros de Wordreference.
Buena atención a los detalles

Esto puede parecer algo obvio, pero sorprendentemente es algo con lo cual los traductores luchan a diario. Traducir un texto es un intento de reproducir manualmente cientos o miles de palabras, y hay tantas cosas que tener en cuenta que el traductor fácilmente puede olvidar una palabra o incluso una línea entera, además de cometer pequeños fallas como errores de ortografía o de digitación. Pero independientemente de la dificultad que esto representa, el traductor tiene la responsabilidad de revisar su trabajo y asegurarse de estar entregando un trabajo con precisión y exactitud.

Esto significa ser supremamente cuidadoso al elaborar la traducción inicial y luego, de tener tiempo disponible, revisarla línea por línea comparándola con el texto original. Lo ideal incluso es pedirle a una persona externa que lea la traducción para identificar posibles errores, debido a que un nuevo par de ojos a menudo es excelente para detectar pequeños olvidos. Sobra decirlo pero debes asegurarte que el control de ortografía de tu procesador de palabras funciones correctamente. Un pequeño clic puede ahorrarte vergüenzas con el cliente en el futuro. Las memorias de traducción como Trados también pueden ser de gran utilidad a la hora de detectar errores o olvidos.

Esta claramente no es una lista exhaustiva y, como le mencionaba anteriormente, juzgar una ‘buena’ o ‘mala’ traducción puede ser un asunto supremamente subjetivo. Pero estoy seguro de que si te concentras en estas tres áreas, tendrás una buena probabilidad de entregar consistentemente trabajos del agrado de tu cliente.

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